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Colesterol y Parkinson: Niveles más altos, ¿menor riesgo de enfermedad de Parkinson?

• Un estudio recién publicado relaciona niveles más elevados de colesterol con un menor riesgo de desarrollar enfermedad de Parkinson.

• Esto sólo se cumple en varones y con el colesterol total y LDL pero no en mujeres ni con el colesterol HDL.

• Se trata del primer estudio en una población se sujetos que no recibieron estatinas (medicamento que reduce las cifras de colesterol).

• Se discute si el colesterol total y LDL elevado podrían atenuar el proceso neurodegenerativo en la enfermedad de Parkinson. Esto ya se ha sugerido en otras enfermedades neurodegenerativas como la ELA.

• En base a este estudio podríamos pensar que el colesterol puede proteger del Parkinson, pero es necesaria más investigación para saber si eso es así y conocer además en que medida es un factor clave o no.
Niveles elevados de colesterol suponen un factor de riesgo para el desarrollo de ateroesclerosis y eventos vasculares como infarto de miocardio o ictus. Sin embargo, el papel del colesterol en las enfermedades degenerativas no está claro y algunos resultados de publicaciones previas de estudios epidemiológicos son contradictorios. Se ha vinculado el colesterol alto tanto a un mayor como a un menor riesgo de desarrollar enfermedad de Parkinson e igual sucede con las estatinas (grupo de fármacos utilizado para reducir los niveles de colesterol), habiendo estudios que han observado una mayor incidencia de desarrollar Parkinson y por el contrario otros al revés, entre sus consumidores. Lo que está claro es que hay limitaciones porque a pesar de que muchos estudios son prospectivos, no analizan los diferentes tipos de colesterol, se incluyen pacientes diagnosticados de Parkinson antes de entrar en el estudio y no que desarrollen Parkinson a lo largo del seguimiento, lo cual hace más difícil establecer una causalidad, no se evalúan los cambios en los niveles de colesterol o algunos pacientes reciben estatinas.
Se acaban de publicar en la revista Movement Disorders los resultados de un estudio con el cual los investigadores trataban de conocer si el riesgo de desarrollar enfermedad de Parkinson guarda alguna relación con los niveles de colesterol en sangre en una población de sujetos que no recibían estatinas. Seleccionaron inicialmente una población de 449.184 participantes (población obtenida de la base de datos del Servicio de Salud de Maccabi, Israel) de entre 40 y 79 años con dos análisis completos de niveles de colesterol en sangre entre el 1 de enero de 1999 y el 31 de diciembre de 2012. De esta población excluyeron a 186.016 sujetos porque recibieron estatinas antes o durante el tiempo del estudio y 1.530 porque fueron diagnosticados de enfermedad de Parkinson antes o bien durante el primer año de seguimiento.
La cohorte final fue de 261.638 participantes a los que siguieron a lo largo del tiempo con intención de saber cuántos de ellos desarrollaban Parkinson y si los niveles de colesterol en el grupo que desarrollaba Parkinson eran diferentes del grupo que no. Para ello calcularon los niveles medios de colesterol durante el primer año, que definieron como el colesterol basal, tanto para colesterol total como colesterol LDL (conocido como colesterol malo) y HDL (conocido como colesterol bueno). En concreto, determinaron la relación entre niveles de colesterol total, LDL y HDL por grupos de edad (40 a 44 años; 45 a 49 años; 50 a 54 años; 55 a 59 años; 60 a 64 años; 65 a 69 años; 70 a 74 años; 75 a 79 años) y en total (todos juntos independientemente de la edad) distinguiendo varones por un lado y mujeres por otro, considerando los siguientes grupos: para colesterol total, valores de entre 180 y 209 y valores iguales o superiores a 210 mg/dL; para colesterol LDL, valores de entre 110 y 139 y valores iguales o superiores a 140 mg/dL; para colesterol HDL, valores de entre 40 y 50 y valores iguales o superiores a 50 mg/dL. De esta forma siempre pudieron comparar valores altos frente a valores más bajos de colesterol así como establecer la relación con la incidencia de desarrollar Parkinson en ambos grupos.

De los 261.638 participantes, un 42.7% eran varones y la edad media fue de 47.1 años para los varones y 45.8 para las mujeres. El seguimiento medio fue de en torno a casi 8 años, los niveles basales de colesterol total en torno a 190 mg/dL, de LDL entre 120 (varones) y 114 (mujeres) y de HDL entre 45 (varones) y 56 (mujeres). Un total de 746 sujetos desarrollaron enfermedad de Parkinson durante el seguimiento (0.3%), lo cual supuso una incidencia de 5 casos por 10.000 personas / año en el caso de los varones y 2.5 casos por 10.000 personas / año para las mujeres. La incidencia de Parkinson aumentaba con la edad en ambos sexos, siendo la edad media en el momento de recibir el primer tratamiento de unos 68.7 años.
Observaron como para los varones, niveles más elevados de colesterol total y de colesterol LDL se asociaron a un menor riesgo de desarrollar enfermedad de Parkinson, tanto en algunos de los subgrupos de edad como en la población total independientemente de la edad. En concreto, tanto tener colesterol total entre 180 y 209 como mayor o igual a 210 mg/dL, como colesterol LDL entre 110 y 139 como mayor o igual a 140 mg/dL, supuso una reducción de la probabilidad de desarrollar Parkinson, pero en ambos la probabilidad fue menor en el grupo de aquellos que tenían los niveles más elevados en cada caso, tanto colesterol total como HDL. Sin embargo, esta reducción del riesgo no se observó ni para el colesterol HDL ni en el sexo femenino para ningún tipo de colesterol.
Como conclusión, este estudio demuestra que tener niveles de colesterol total y colesterol LDL más elevados se asocia a una reducción del riesgo de desarrollar enfermedad de Parkinson, pero sólo en varones. En concreto, el riesgo es menor para niveles (mg/dL) de colesterol total por encima de 180 y más aún a partir de 210, y por encima de 110 y más aún a partir de 140 en el caso del colesterol LDL. Como aspecto de valor debemos considerar que se trata de la primera cohorte con seguimiento a largo plazo en el que el factor de confusión de recibir estatinas fue eliminado. No está claro porque en mujeres no hay reducción del riesgo pero es algo ya observado y factores hormonales (estrógenos) podrían jugar un papel. En base a esto los investigadores sugieren que un colesterol total y LDL elevado podrían atenuar el proceso neurodegenerativo en la enfermedad de Parkinson. El hecho de que los pacientes con Parkinson presenten baja incidencia de eventos vasculares sugieren una relación entre colesterol bajo y un mayor riesgo de desarrollar Parkinson. En otras enfermedades degenerativas también se ha vinculado una asociación con el colesterol como en la atrofia multisistémica o en la ELA. En la ELA, por ejemplo, niveles bajos de colesterol se han vinculado a un estado presintomático de la enfermedad y por el contrario niveles altos se consideran un factor de mejor pronóstico. Aún así hay limitaciones importantes del presente estudio como no haber tenido en cuenta factores de confusión como la etnia, tabaquismo, consumo de café, índice de masa corporal, factores genéticos o comorbilidades, y la interpretación debe hacerse con cautela. Queda por ver igualmente el papel de las estatinas, dado que no está claro y se han asociado tanto a un mayor como menos riesgo de desarrollar Parkinson entre sus consumidores crónicos. El mensaje es que el colesterol puede proteger del Parkinson, pero es necesaria más investigación para saber si eso es así y conocer además en que medida es un factor clave o no.


DIEGO SANTOS GARCÍA
NEUROLOGÍA, CHUF (COMPLEJO HOSPITALARIO UNIVERSITARIO DE FERROL), FERROL, A CORUÑA

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