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Los 5 artículos científicos sobre párkinson más relevantes de enero

Ya tenemos aquí los #5artículospor del mes de enero. Os recordamos que, #5artículospor es una sección en la que mensualmente un neurólogo de reconocido prestigio nos acerca los 5 artículos científicos publicados más relevantes del mes.

Podéis ver los últimos artículos en este enlace.

En esta ocasión, el profesional que nos acerca a esta información es nuestro Vicepresidente Diego Santos, neurólogo del Hospital Arquitecto Marcide de Ferrol.

Esperamos que los artículos resulten de vuestro interés y si es así, os esperamos en las Redes bajo el hashtag #5artículospor.
En este artículo publicado en la revista Movement Disorders Dafsari y colaboradores evalúan el grado de mejoría que experimentan en su calidad de vida 120 pacientes con enfermedad de Parkinson 5 meses después de haber sido tratados con cirugía, concretamente estimulación cerebral profunda del núcleo subtalámico (el tipo de cirugía más frecuentemente realizada en todo el mundo para pacientes con Parkinson). Utilizan para ello una escala de calidad de vida que se llama PDQ-8 y para ver cómo influye la edad en la respuesta los clasifican en tres grupos: 1) jóvenes (59 años o menos); 2) intermedios (60 a 69 años); 3) mayores (70 años o más). Todos los grupos mejoraron su calidad de vida, pero el grado de mejoría fue grande en los más jóvenes, moderado en los intermedios y pequeño en los mayores. En los más jóvenes a diferencia de los otros grupos mejoraron más dominios de la escala.
Conclusión: La edad influye en el grado de mejoría que experimentan los pacientes que se operan de párkinson, habiendo una gran mejoría cuando son más jóvenes (menos de 60 años) y por el contrario una mejoría menos marcada en los más mayores (70 años o más). La edad debe por lo tanto ser tenida en cuenta a la hora de decidir y conocer unas expectativas de respuesta a la cirugía. Los pacientes jóvenes son los que más mejoran su calidad de vida.
Comentario adicional: Hablando sobre cirugía del párkinson, decir que en el mismo suplemento de esta revista se hace una revisión muy interesante sobre la estimulación cerebral profunda del núcleo pedúnculo-pontino, concluyéndose que hay menos de 100 casos en total reportados, variabilidad en la metodología utilizada (a veces estimulación de uno o ambos núcleos pedúnculo-pontinos aislados o a veces conjuntamente con pálido o subtálamo), estimulación a bajas frecuencias en general (20 a 80 Hzs) y que podría ser beneficiosa como terapia para los bloqueos de la marcha y caídas refractarias al tratamiento, siendo menos claro su efecto sobre la inestabilidad postural y la mejora en la calidad de vida. Faltan resultados más concluyentes pero es una alternativa para pacientes con problemas axiales.
Una causa muy frecuente de parkinsonismo es el provocado por la toma crónica de algunos medicamentos (mareos, vértigos, ansiedad, insomnio, etc.), lo que se llama parkinsonismo farmacológico. Cuando un paciente tiene parkinsonismo farmacológico lo que hay que hacer es retirar la medicación que está ocasionando el cuadro y esperar unos meses a que los síntomas reviertan y desaparezcan.

El problema es que no siempre revierten con la retirada y esto se debe a que no es raro que el paciente pueda tener una enfermedad de Parkinson de base cuyos síntomas se han precipitado con la toma del medicamento. A veces es difícil saber pues si el paciente tiene un parkinsonismo farmacológico puro o un parkinsonismo farmacológico + enfermedad de Parkinson enmascarada.
Este mes de enero se publica en la revista Parkinsonism and Related Disorders un trabajo en el que los autores utilizan la ecografía transcraneal para evaluar la sustancia nigra en 50 pacientes con enfermedad de Parkinson, 69 con parkinsonismo farmacológico y 74 controles sanos. Los pacientes con parkinsonismo farmacológico los dividen en dos, los que tienen un cuadro puro y los que tienen además enfermedad de Parkinson enmascarada en base a haber remitido el cuadro o no con la retirada de la medicación causante de parkinsonismo. Observaron hiperecogenicidad de la sustancia nigra en los pacientes con párkinson y también en los pacientes con parkinsonismo farmacológico con párkinson enmascarado pero no en los pacientes con parkinsonismo farmacológico puro ni en los controles.
Conclusión: En pacientes con parkinsonismo farmacológico hacer una ecografía de la sustancia nigra nos puede permitir saber si el paciente tiene una enfermedad de Parkinson de base enmascarada (cuando se detecta hiperecogenicidad de la sustancia nigra). Es una prueba rápida y no invasiva con valor diagnóstico y pronóstico en cuanto al cuadro clínico (si es normal a priori pensaremos que no tiene párkinson y que el cuadro se resolverá con la retirada de la medicación en unos meses). El mayor problema es la necesidad de su realización por parte de alguien con experiencia.
Una de las complicaciones de la enfermedad de Parkinson es el desarrollo de demencia en lo que se llama demencia-párkinson, que no ocurre ni mucho menos en todos los pacientes. Es importante conocer que pacientes pueden desarrollarla y entender el por qué. Ray y colaboradores publican este mes en Brain un trabajo en el cual evaluaron en 168 pacientes con enfermedad de Parkinson de novo (recién diagnosticados) in vivo el volumen del sistema colinérgico con técnicas avanzadas de resonancia magnética. Observaron que los pacientes que tenía un menor volumen del núcleo colinérgico basal de Meynert presentaba un riesgo tres veces mayor de desarrollar deterioro cognitivo después de 5 años de seguimiento, afectando a funciones de memoria y fluencia semántica pero no de función ejecutiva.
Conclusión: El volumen del núcleo basal de Meynert puede servir como marcador diagnóstico de riesgo de desarrollo de deterioro cognitivo en pacientes con enfermedad de Parkinson, siendo mayor el riesgo a menor volumen. Estos hallazgos refuerzan la hipótesis de un déficit colinérgico en la demencia-párkinson. En el futuro, medir esta área específica del cerebro podría valer para conocer el riesgo de desarrollar demencia en un paciente recién diagnosticado de párkinson.
La ansiedad es un síntoma frecuente en la enfermedad de Parkinson. Sin embargo, su origen no está claro. Este mes se publica en la revista Journal of Neurology, Neurosurgery & Psychiatry un trabajo que nos ayuda a esclarecerlo.

Joling y colaboradores estudian la ansiedad en 127 pacientes con enfermedad de Parkinson sin demencia a los que les hacen un estudio con un SPECT cerebral para medir la función del sistema serotoninérgico en el cerebro. Observaron que a mayor severidad de los síntomas ansiosos (que midieron con una escala, el Beck Anxiety Inventory) había una menor actividad serotoninérgica registrada con el SPECT cerebral en el tálamo derecho y que esto también se vio en aquellos pacientes que no recibían medicación dopaminérgica en ambos tálamos.
Conclusión: La presencia de ansiedad se correlaciona con una falta de función de la serotonina en un área del cerebro, el tálamo. Este estudio pone de manifiesto que en la enfermedad de Parkinson no sólo es importante la falta de dopamina y cómo estrategias a aumentar la serotonina podrían ayudar a mejorar síntomas como la ansiedad.
Este mes de enero se publicaron los resultados de un ensayo clínico con oxibato sódico en pacientes con enfermedad de Parkinson en la revista JAMA Neurology.

Se trata de un ensayo fase 2a, luego son pocos pacientes, un total de 12 tratados de 18 seleccionados inicialmente. Fue llevado a cabo en Suiza entre 2015 y 2017. Es un ensayo doble-ciego cruzado frente a placebo, en el cual los pacientes recibieron una dosis a la hora de ir a cama y otra segunda entre 2.5 a 4 horas después (dosis de 3 a 9 gramos por noche). Un grupo recibía el fármaco primero durante 6 semanas, luego había un periodo de lavado sin recibir nada y luego otras 6 semanas placebo, y otro al revés (primero placebo y luego fármaco).
Evaluaron cambios objetivos con pruebas de estudio del sueño y subjetivos con escalas de calidad del sueño y somnolencia diurna. El oxibato sódico frente a placebo mejoró tanto el sueño como la somnolencia diurna excesiva tanto subjetivamente (escalas) como objetivamente (estudio polisomnográfico). En general fue bien tolerado pero indujo el desarrollo de una apnea obstructiva en dos casos y de una parasomnia en otro caso, no obteniendo mejoría ninguno de los tres casos con complicaciones.
Conclusión: El oxibato sódico, fármaco utilizado en la narcolepsia-cataplejía, puede mejorar tanto el sueño como la somnolencia diurna excesiva en pacientes con párkinson, habiendo sido demostrado en este ensayo fase 2a. Queda por ver su efecto y seguridad en un ensayo fase 3 con mayor número de pacientes, dado que ha habido casos de apnea del sueño y de parasomnia.



Dr. Diego Santos García
Complejo Hospitalario Universitario de Ferrol (CHUF), A Coruña

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