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Musicoterapia: Una forma de mejorar los síntomas con ritmo

Desde la Fundación Curemos el Parkinson siempre hemos recalcado la importancia de investigar en fármacos pero también en otro tipo de terapias que permitan mejorar los síntomas de los enfermos de Parkinson. Las terapias complementarias como la fisioterapia, logopedia, psicoterapia, terapia ocupacional, etc., son muy importantes y resultan beneficiosas para el paciente y su entorno. Algunos síntomas de hecho mejoran más con estímulos externos que con la propia medicación y uno de los estímulos más agradables que el ser humano puede percibir es la música.

Publicaciones recientes en revistas de alto impacto hablan de los beneficios de la música en pacientes con determinadas patologías. Esto es lo que se llama musicoterapia, el uso de la música con un fin terapeútico. Un reciente metanálisis (revisión de 8 estudios en los que juntan los datos y se analizan en conjunto) muestra que los pacientes con Parkinson que reciben musicoterapia mejoran frente a los que no en cuanto a sintomatología motora, quedando menos claro el beneficio en cuanto a la calidad de vida y funciones cognitivas. De hecho, se empieza a considerar el uso de la música como una terapia rehabilitadora que podría mejorar determinados síntomas por mecanismos no muy claros todavía como la plasticidad neuronal entre otros.

Para hablar de esto tenemos el placer de entrevistar a Mercedes Rodríguez Arrieta, musicoterapeuta con su actividad profesional en Galicia.
Hola Mercedes, es un placer poder entrevistarte y tenerte aquí para que nos expliques sobre este interesante tema. ¿Qué es la musicoterapia?
La musicoterapia como bien comentas en tu introducción, es el uso de la música con un objetivo terapéutico. Al hablar de música, hacemos referencia a todos los elementos que la componen: ritmo, melodía, altura, timbre, y también incluimos el silencio. Y como objetivo terapéutico englobamos cualquiera que esté relacionado con la restauración, compensación o mejora de la calidad de vida. Siempre debe utilizarse por un profesional cualificado y como herramienta complementaria a los tratamientos médicos.

¿En qué pacientes se puede aplicar?
La aplicación se extiende a pacientes de todas las edades, y comprende tres ámbitos principales, la aplicación preventiva, ya sea en el ámbito personal y/o en el comunitario, en el campo de la educación y las dificultades de aprendizaje, y la aplicación clínica, que es donde incluimos la musicoterapia neurológica. En este campo, se pueden beneficiar Ictus, Daño Cerebral Traumático, Parkinson, Alzheimer u otras demencias, Parálisis Cerebral, Esclerosis Múltiple, u otras alteraciones neurológicas. Podemos tratar disfunciones del movimiento y/o la marcha, ataxia, congelación de la marcha (Parkinson), alteraciones cognitivas (atención, memoria, función ejecutiva) negligencia, disfunciones del habla (afasia, apraxia, disartia), y aspectos sociales.

En concreto en enfermos de Párkinson, ¿qué podría mejorar la musicoterapia?
Como sabemos, uno de los principales síntomas con los que se encuentran los pacientes afectados con esta enfermedad son los problemas motores. Para trabajar la rehabilitación motora se han desarrollado una serie de técnicas específicas aplicables de forma muy concreta.
El doctor Michael THAUT, creador y promotor de la NMT (Neuromusicoterapia) desarrolló un programa en el que se recogen estas técnicas, definidas y con objetivos precisos. Se pueden tratar disfunciones del movimiento y/o la marcha, ataxia, congelación, además de otros síntomas que pueden acompañar la enfermedad como alteraciones cognitivas (atención, memoria, funciones ejecutivas) y aspectos sociales.

¿Cómo se hace la terapia con música?
Existen diferentes técnicas que están englobadas en cinco modelos reconocidos por la World Music Therapy Federation. La elección del modelo y la técnica adecuada depende tanto de la formación específica del musicoterapeuta como del tipo de paciente. Un aspecto fundamental antes de planificar el tratamiento es realizar un asessment en el que se incluye, entre otros datos, la historia sonoro-musical del paciente. En el caso de personas con Parkinson, es recomendable seguir las técnicas que hemos mencionado, basadas siempre en la evidencia, y en los modelos de percepción y producción musical. En cuanto a herramientas, se usa la música en vivo, la música grabada, la improvisación musical, la pequeña percusión, y puede emplearse cualquier otro instrumento como la guitarra o el piano, etc.… Lo importante es que se cree un vínculo con el paciente para que se pueda producir el proceso terapéutico. Y es importante recalcar que no se necesita tener ningún conocimiento musical para poder beneficiarse de la terapia.
¿Cuánto dura cada sesión?
Habitualmente una sesión individual con un adulto dura unos 50 minutos, pero en el campo de la musicoterapia neurológica, en función de la técnica que se implemente, las sesiones no deben superar los 20 o 25 minutos, ya que es más importante la continuidad en el tiempo y la calidad, que el sometimiento a una sesión de más duración que pueda acabar perjudicando más que ayudando, ya que puede crear estrés o impotencia si el paciente se cansa o se frustra porque no puede mantener el objetivo durante un tiempo prolongado.

¿Son individuales o en grupo?
Se realizan sesiones individuales y grupales. Todo va a depender de los objetivos a trabajar y de la población con la que se trabaje. Aún cuando las sesiones sean grupales, el musicoterapeuta debe hacer un trabajo previo individual para conocer a cada una de las personas que formará parte del grupo. En pacientes con Parkinson, se pueden trabajar objetivos terapéuticos de forma grupal.

¿Cuánto tiempo pasa hasta que se empiezan a observar beneficios?
Esta es la pregunta que todos quisiéramos contestar sin dudar y de forma acertada. No hay una respuesta exacta. A veces pueden pasar meses hasta que se observan progresos o beneficios, y en ocasiones, la respuesta se produce en dos sesiones. Como media, para poder hacer una correcta evaluación y seguimiento, yo aconsejo realizar un mínimo de entre seis y diez sesiones.

¿Cuánto tiempo sería recomendable mantener la terapia y con que perioricidad?
El tiempo de duración va a estar relacionado con el objetivo que se persigue.
Tanto si estamos trabajando la calidad de la marcha, la producción vocal, o aspectos emocionales, será el avance del paciente el que indique la duración en el tiempo y será el punto en el que confluya la estimación de todo el equipo (médico, enfermera, fisioterapeuta, logopeda, terapeuta ocupacional y musicoterapeuta), que se hace cargo de la persona, quien ayude a determinar qué terapias son las adecuadas en cada momento y cuando se dan por concluidas. En musicoterapia neurológica se recomienda realizar varias sesiones semanales, yo recomendaría un mínimo de tres, y de corta duración, unos 20 minutos. Si se van a trabajar aspectos cognitivos, pueden ser dos, de 45 minutos (según el estado del paciente). Y si se trabaja en grupo y/o aspectos emocionales, recomendaría una sesión semanal de 90 minutos.

En base a tu experiencia, ¿cuál es la percepción de los pacientes?
Esta pregunta es difícil de contestar. Puedo comentar de forma objetiva lo que yo he visto en los pacientes, pero habitualmente trabajo con pacientes que no pueden darme un feedback personalmente, ya que su enfermedad, daño neurológico o condición, no les permite poder hacer una valoración. Por eso es muy importante hacer un registro de sesiones y tener la valoración de los cuidadores y del entorno, porque es ahí donde deben de producirse los cambios. Se trabaja con la música para conseguir objetivos no musicales que se reflejen en la vida diaria en forma de una mejor calidad de vida de los pacientes.
¿Piensas que se pueden mejorar ciertas complicaciones de la marcha como los bloqueos (quedarse con los pies pegados al suelo sin poder moverlos) con la música?
Sí, la música ofrece un input que actúa directamente en el cerebro y le pone en alerta, anticipando el movimiento, de manera que creo que sí puede ayudar al desbloqueo si se ofrece el estímulo adecuado.

Y a nivel emocional, ¿la música les da tranquilidad, mejora el ánimo, su vitalidad?
Lo más importante que se puede conseguir a nivel emocional es la expresión. Durante la sesión, se ofrecen herramientas para que el paciente pueda dar rienda suelta a su imaginación, a su angustia, sus miedos y preocupaciones. A veces es mayor el bloqueo mental que el físico, y la musicoterapia puede ayudarle a equilibrar esas sensaciones e integrarlas. En este caso, es recomendable el trabajo en grupo.
¿El sueño puede mejorar con la música?
En cuanto a la mejora de la calidad del sueño no puedo ofrecer datos concretos pero, lo que sí puedo decir es que si se logran objetivos tanto físicos como emocionales, eso repercute directamente en el estado de ánimo y en la calidad de vida. Y todos sabemos que el descanso es más placentero cuando nos sentimos bien tanto física como anímicamente.

De los pacientes que tratas, ¿hay muchos o pocos que abandonan la terapia?; ¿cuáles son los motivos?
En mi experiencia como musicoterapeuta hay pacientes que han dejado la terapia. Durante mi etapa en el trabajo con personas con TEA, que duró cinco años, tuve tres bajas. En este caso, la decisión fue tomada entre todo el equipo del centro y la familia. Fueron tres niños entre los 9 y los 12 años y el motivo fue similar en los tres casos; no conseguimos una adaptación mutua y crear un vínculo para poder desarrollar el trabajo. Y debemos desmitificar que la música es buena y siempre ayuda. La músicoterapia debe saber aplicarse, porque puede no ser inocua, y debemos reconocer cuando no podemos llegar a un paciente, y es mejor derivarlo a otro profesional.
¿Hay algún tipo de contraindicación o riesgos?; ¿has tenido algún caso de efecto adversos o perjuicio para el paciente?
Sí, se debe tener mucha precaución con las personas que sufren o pueden sufrir epilepsia, y también con los pacientes con trastorno de salud mental, incluyendo los casos de depresión mayor. Es necesario evaluar muy bien estos casos, seleccionar el modelo y las técnicas cuidadosamente, y siempre deben ser derivados por un especialista. En mis años de trabajo he trabajado con pacientes con epilepsia, y nunca he tenido complicaciones, pero es muy importante la selección de instrumentos y de música con la que se va a trabajar.

¿Qué paciente sería el candidato más adecuado?; ¿pacientes en estadio inicial de reciente diagnóstico?; ¿pacientes avanzados?
Considero que siempre es un buen momento para iniciar una terapia complementaria que pueda ayudar a la persona. Pero, por ejemplo, en el caso de niños y algunos trastornos, los años iniciales de vida son clave para su neurodesarrollo. En el caso de enfermedades neurodegenerativas, la musicoterapia se puede aplicar de forma preventiva en estados iniciales, y de forma clínica si la enfermedad está más avanzada.

¿Los pacientes con demencia se pueden beneficiar también?
Sí, se pueden beneficiar, pero haciendo un estudio previo de la situación y evaluando los riesgos y el tipo de técnicas que se vayan a utilizar. Y siempre manteniendo contacto con los responsables (si son personas tuteladas) y con los profesionales que le tratan.

Y las familias y cuidadores, ¿piensas que pueden percibir beneficio y mejorar también su situación vital?
Sí, sin lugar a dudas. El problema al que nos enfrentamos muchas veces es que creemos que la terapia es para los “enfermos” y olvidamos que mejorar la calidad de vida es algo que deberíamos colocar en la punta de nuestras prioridades, tengamos o no alguna enfermedad.

En España, ¿dónde se puede recibir musicoterapia?; ¿hay muchos sitios?; ¿lo cubre el sistema sanitario?; ¿es algo reconocido o hay algún tipo de título o competencia?
España, a pesar de ir por detrás de otros países europeos y de EEUU y países latinoamericanos como Argentina o Brasil, está viviendo un buen momento. En los últimos cinco años se está trabajando para conseguir la regularización de la profesión y parece que poco a poco vamos avanzando. Hay estudios específicos de Post Grado en varias universidades. Y también el instituto MAP de Vitoria ofrece un curso de Musicoterapia y Medicina para personas que ya estamos tituladas y queremos profundizara en el ámbito clínico y hospitalario. Si queremos iniciar un tratamiento complementario con musicoterapia debemos asegurarnos de que la persona tiene la formación adecuada para realizar el trabajo. En cuanto a la cobertura, hay hospitales públicos que ofrecen la musicoterapia a sus pacientes, pero la financiación sigue siendo privada.

Pues esto creo que es todo. Muchas gracias por tu amabilidad y por toda la información que nos has proporcionado. Estoy convencido que será de gran utilidad para los pacientes y sus cuidadores y también para los médicos. Debemos concienciarnos de la importancia de terapias como la música, el baile u otras que están demostrando día a día ser beneficiosas. Un abrazo.

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