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El ejercicio en cinta rodante oscilante mejora la marcha en pacientes con enfermedad de Parkinson.

• Realizar 40 minutos de marcha en cinta rodante 2 veces por semana mejora la marcha en pacientes con Parkinson.

• La mejoría es progresiva y genera beneficio a corto y medio plazo (2-3 meses).

• Cuando en la cinta hay oscilaciones en la inclinación de la superficie, hay mejoría en más parámetros, incluyendo la postura.

• Es recomendable su realización en pacientes con Parkinson, siendo importante contar con alguien experto que programe la terapia.
Uno de los trastornos más discapacitantes que desarrollan algunos pacientes con enfermedad de Parkinson son los bloqueos de la marcha. Los pies se quedan pegados al suelo y son frecuentes las caídas, mermando esta complicación la autonomía y calidad de vida del paciente. Por ello es importante disponer de marcadores que nos permitan predecir qué pacientes los van a desarrollar y que además ayuden a conocer qué causas originan los mismos con intención de poder, por ejemplo, desarrollar alguna terapia. En este sentido se han vinculado los bloqueos de la marcha a alteraciones de tipo cognitivo y algunas terapias utilizadas para mejorar la función cognitiva como las que aumentan la acetilcolina a nivel cerebral, se han ensayado.
Hasta el momento, el ejercicio caminando sobre tapiz ha demostrado mejorar la longitud del paso al caminar y reducir la variabilidad entre paso y paso. También se ha observado que este tipo de terapia aplicada haciendo cambios en el grado de inclinación del suelo al pisar mejora no sólo la velocidad de la marcha sino también el equilibrio y estabilidad postural. Un interesante ensayo clínico recién publicado ha comparado la marcha sobre superficie con inclinación oscilante frente a marcha sobre superficie fije. Un total de 40 pacientes fueron asignados de forma aleatoria a una terapia u otra. Eran dos sesiones de 40 minutos por semana durante 8 semanas. Finalmente, 38 pacientes con un estadio motor que variaba desde 1 a 3.5 participaron; de ellos, 18 practicaron la marcha en tapiz fijo mientras que 20 lo hicieron sobre tapiz con una máquina especial que generaba pequeñas oscilaciones en la inclinación del suelo, lo que simulaba el caminar en un espacio externo natural.
Finalmente, 38 pacientes con un estadio motor que variaba desde 1 a 3.5 participaron; de ellos, 18 practicaron la marcha en tapiz fijo mientras que 20 lo hicieron sobre tapiz con una máquina especial que generaba pequeñas oscilaciones en la inclinación del suelo, lo que simulaba el caminar en un espacio externo natural. Los parámetros espacio-temporales de la marcha fueron analizados semanalmente durante los 2 meses de terapia y también 1 mes más tarde, es decir, 3 meses después de haber iniciado la terapia. De esta manera podían ver el efecto inmediato de la terapia y si este persistía al menos 1 mes después de haber acabado con el mismo.
Ambos grupos de pacientes mejoraron progresivamente a lo largo del seguimiento la marcha con reducción de la variabilidad de los pasos al caminar. Sin embargo, sólo el grupo que se sometió a la intervención con los cambios de la inclinación al caminar mejoró de otros parámetros como la longitud del paso, la velocidad o la postura. Al final del seguimiento de 3 meses, este mismo grupo presentó mejoría más marcada en la postura y balanceo. En general, el mayor beneficio a nivel global en la marcha observado a los 8 meses, nada más finalizar la terapia, fue en la postura y tiempo de giro, siendo menor. Los datos sugieren el beneficio de un entrenamiento realizando actividad de marcha sobre una superficie no totalmente lisa y plana, sino con grados de inclinación oscilantes, lo cual son fundamentales para poder trabajar aspectos como el equilibrio o la postura de tronco y balanceo de los brazos.
En resumen, el presente estudio indica que hacer ejercicio caminando sobre tapiz rodante con una frecuencia de 2 veces por semana y 40 minutos cada sesión, produce beneficios de la marcha, siendo en general estos beneficios más importantes cuando se hace sobre tapiz rodante que produce cambios en la inclinación de la superficie, como en postura y balance. El beneficio es progresivo y se mantiene en general, 1 mes después de parar con la terapia. Está claro que el ejercicio aeróbico es positivo en la enfermedad de Parkinson y estrategias para mejorar la marcha como caminar sobre una superficie oscilante, son beneficiosas. Llevado a la práctica, es necesario siempre un control y desarrollar un programa con alguien con experiencia y siempre tomando las medidas de seguridad necesarias.


DIEGO SANTOS GARCÍA
NEUROLOGÍA, CHUAC (COMPLEJO HOSPITALARIO UNIVERSITARIO DE A CORUÑA), A CORUÑA

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