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Identifican biomarcadores predictores del desarrollo de bloqueos de la marcha.

• Siguen a 393 pacientes durante 4 años de media, un 36% desarrollan bloqueos de la marcha.

• Niveles más bajos en líquido cefalorraquídeo de amiloide se asocian a más riesgo de bloqueos.

• También más déficit de dopamina en el DATSCAN y un fenotipo motor con predominio de afectación de la marcha y postura sobre el temblor.

• La combinación de estos marcadores permite identificar pacientes con riesgo de desarrollar los bloqueos.

• Evaluaciones completas en el momento del diagnóstico combinando datos serán claves para poder conocer el pronóstico.
Uno de los trastornos más discapacitantes que desarrollan algunos pacientes con enfermedad de Parkinson son los bloqueos de la marcha. Los pies se quedan pegados al suelo y son frecuentes las caídas, mermando esta complicación la autonomía y calidad de vida del paciente. Por ello es importante disponer de marcadores que nos permitan predecir qué pacientes los van a desarrollar y que además ayuden a conocer qué causas originan los mismos con intención de poder, por ejemplo, desarrollar alguna terapia. En este sentido se han vinculado los bloqueos de la marcha a alteraciones de tipo cognitivo y algunas terapias utilizadas para mejorar la función cognitiva como las que aumentan la acetilcolina a nivel cerebral, se han ensayado.
Se publica en la revista Neurology un trabajo que aporta información relevante sobre los bloqueos de la marcha. Los investigadores Intentan identificar marcadores que permitan predecir en un grupo de 393 pacientes con enfermedad de Parkinson el desarrollo de bloqueos de la marcha, y para ello combinan diferentes tipos de marcador: clínicos, de imagen y obtenidos mediante punción lumbar del líquido cefalorraquídeo. Los pacientes y datos que analizan forman parte del proyecto PPMI (Parkinson´s ProgressionMarkers Initiative), un proyecto de Parkinson financiado por la Fundación M. J. Fox dirigido a conocer la progresión de la esta enfermedad.
Los pacientes que incluyeron al inicio no presentaban bloqueos de la marcha pero sí algunos los fueron desarrollando a lo largo del seguimiento. Evaluaron concretamente en el líquido cefalorraquídeo diferentes proteínas (alfa-sinucleína, tau, tau 181-fosfolirada, beta-amiloide 1-42) con intención de ver si alguna se relacionaba con un mayor riesgo de sufrir bloqueos de la marcha.
Observaron que durante un seguimiento medio de 4 años desarrollaron bloqueos de la marcha un 36.7% de los pacientes, es decir, más de 1 de cada 3 pacientes. De todos los marcadores analizados en el líquido cefalorraquídeo, sólo los niveles de beta-amiloide 1-42 se asociaron al desarrollo de bloqueos de la marcha. En concreto, niveles más bajo en líquido cefalorraquídeo se asociaron con una mayor posibilidad de desarrollar bloqueos de la marcha.
Además, observaron cómo otros marcadores como el presentar un Parkinson en el que predomina la alteración de la marcha y postura sobre el temblor (lo llamado como fenotipo PIGD, del inglés, “Postural Instability Gait Difficulty”), una menor actividad dopaminérgica en el caudado en la prueba de imagen funcional (DATSCAN), el ser varón, una mayor afectación motora en la escala motora (MDS-UPDRS) y una peor puntuación en la escala cognitiva MOCA, se asociaron con más riesgo de desarrollar bloqueos. Combinando los diferentes marcadores, lo que mejor parece predecir la posibilidad de desarrollar bloqueos de la marcha es la combinación del fenotipo motor, niveles de amiloide en líquido cefalorraquídeo y la función dopaminérgica evaluada mediante una prueba como un DATSCAN.

De este estudio se concluye que la evaluación del paciente con Parkinson combinando diferentes aspectos como la clínica, imagen y líquido cefalorraquídeo puede ayudar a predecir si el paciente tiene un mayor riesgo de desarrollar bloqueos de la marcha. En concreto, niveles bajos de amiloide en líquido cefalorraquídeo, como se observa en pacientes con Alzheimer o con Parkinson y demencia, incrementa el riesgo, sugiriendo por lo tanto una relación entra los bloqueos de la marcha y la función cognitiva. En el futuro es posible que se hagan en pacientes recién diagnosticados muchas más pruebas que permitan recoger datos y en base a ellos y combinándolos, poder predecir mucho mejor la evolución de la enfermedad.


DIEGO SANTOS GARCÍA
NEUROLOGÍA, CHUAC (COMPLEJO HOSPITALARIO UNIVERSITARIO DE A CORUÑA), A CORUÑA

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